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lunes, 10 de octubre de 2011

HABLA JOSÉ AVERVALILLO, DOCENTE Y TRADUCTOR.

Profesor de la UAX

Juan José Arevalillo: "Los posgrados de Traducción completan lo adquirido en el grado y especializan en lo que exige el sector"





El profesor de la Universidad Alfonso X el Sabio y director gerente de Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos, Juan José Arevalillo, nos permite, a través de esta entrevista, conocer de primera mano las posibilidades formativas y laborales del sector de la Traducción, un sector cuya situación "es bastante halagüeña en términos de incorporación al mercado de trabajo".


ibercampus.es 29 de septiembre de 2011 Imprimir esta noticia
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¿Cómo es la actual situación del sector de la traducción?

La situación actual del sector, al menos en lo que se refiere a España, es bastante halagüeña en términos de incorporación al mercado laboral, sobre todo en comparación con otros sectores, aunque pueda no parecerlo porque del número de egresados que se incorporan al sector profesional, quizá entre un 20 y un 30 % son los que se dedican a tareas específicas de la carrera, mientras que otros aprovechan la carrera y el conocimiento de idiomas y culturas foráneas conseguidos para entrar en otros sectores relacionados o no con la traducción. Permite un abanico muy amplio de posibilidades en el sector y fuera de él.

¿Cómo son las salidas profesionales para un traductor?

Las salidas profesionales específicas de la traducción consisten en trabajar como traductor autónomo, que es la más habitual, o bien como traductor contratado en una empresa de traducción, aunque también es posible hacerlo en la administración pública como traductor e intérprete o en administraciones internacionales. Ahora mismo en España es más difícil entrar en puestos de la Comisión Europea, pero hay otras posibilidades en organismos como la ONUcon puestos muy bien pagados.

Un terreno nuevo que se abre mucho en la traducción es la revisión, porque la norma europea de calidad para servicios de traducción EN15038 establece que la traducción debe ser revisada por una tercera persona distinta del traductor, lo que reconoce profesionalmente la revisión como parte inseparable de la traducción. Eso obviamente abre muchas más puertas porque es necesaria esa figura. La interpretación también es otra salida directa y sobre todo la localización. La localización es la traducción adaptada de programas informáticos o de páginas web, y para ello hace falta no solo un componente lingüístico y traductológico, sino también tecnológico, algo que no siempre se contempla en las universidades ni en las antiguas licenciaturas ni en los actuales grados (en los grados de Bolonia sí se empieza a contemplar, pero no se llega a profundizar lo debido para que permita una incorporación más eficaz al sector). De ahí que los posgrados sean para mí, y para muchos de los que estamos en el sector, una necesidad.

En cuanto a lo que ya se aleja del sector, pero tiene relación con él, tenemos diversos campos. Quizás el campo estrella es el de las relaciones internacionales. Sin duda, hay muchos traductores que han hecho estos posgrados y han conseguido luego buenos trabajos. De hecho, existe el doble grado de Relaciones Internacionales y Traducción e Interpretación ahora en esta misma universidad.

Otro muy relacionado es el de las editoriales y publicación de libros, periodismo —tanto escrito como hablado—, puestos de responsabilidad en empresas de importación/exportación y algunos otros… Resulta muy habitual en la actualidad (relacionado directamente con la interpretación) en muchos cargos de diversas empresas, sobre todo en los puestos de gestión, que exista mucha gente que hable inglés o el idioma que se necesite (obviamente el inglés sobre todo), pero no con el dominio que se precisa para tener una negociación fluida en un idioma que no es el tuyo y llevar la negociación a buen puerto. Un traductor con un buen nivel sí tiene esa capacidad de negociación en un idioma que no es el suyo, lo cual le abre muchísimas más puertas. Esto es válido tanto para traductores como para filólogos que tienen un conocimiento más profundo de un segundo idioma o de un tercero incluso.

¿Qué cualidades debe tener un buen traductor?

Las cualidades están tipificadas en la norma europea de calidad para servicios de traducción que se va a convertir en una norma ISO: estamos ya trabajando en un comité internacional y en unos 3 años calculamos que estará lista. Establece cinco competencias fundamentales: traductora, lingüística, terminológica, cultural e investigadora (en lo que se refiere a la traducción, la capacidad de documentarse debidamente).

Esas competencias se adquieren en los grados pero se quedan cortas en algunas. De ahí que haya determinados posgrados, másteres o expertos que se encargan de cubrir esa laguna, porque el ejercicio del grado se centra más en la parte lingüística, mientras que la parte tecnológica se da un poco más de pasada, y si hoy en día no se tiene ese conocimiento tecnológico aplicado a la traducción, dado que se manejan muchos formatos, muchos programas y muchas aplicaciones, el egresado va a tener un problema mayor de incorporación al mercado laboral, ya que va a competir con otros que sí lo tienen y que en igualdad de condiciones partirán con ventaja para ese puesto de trabajo.

¿Existen especialidades en este sector y en qué consisten?

Sí, hay diversas. Dentro de la traducción, la revisión, la corrección, una especialización mayor que es la localización de programas informáticos y páginas web que es a lo que está orientado el Experto en Tradumática, Localización y Traducción Audiovisual de la UAX, y otras como la gestión de proyectos en el ámbito de las empresas. Esta última disciplina tiene mucha demanda y se encarga de gestionar proyectos grandes de traducción y localización mediante el conocimiento y la experiencia adquiridos por quienes han sido traductores, revisores u otros puestos relacionados con la traducción, y con la responsabilidad de que todo funcione como es debido.

Esta es la finalidad del posgrado que cubre todas estas disciplinas en las que no se profundiza tanto o nada durante el grado. De hecho, un componente muy grande dentro del posgrado es el uso de las aplicaciones estándar del sector (memorias de traducción, gestión de formatos, etc.).

¿Qué importancia tienen las nuevas tecnologías?

Fundamental. La productividad diaria, los controles que se pueden aplicar, los procesos que ayudan a mejorar la calidad, la coherencia, la investigación terminológica… son fundamentales. De hecho, ese conocimiento se valora tanto como la propia capacidad traductológica. Esta se fomenta y se desarrolla durante el grado pero se consolida con otras ayudas en los posgrados; ayudas, sobre todo, tecnológicas.

¿A qué dificultades se puede enfrentar en el día a día un traductor?

A todas: a los clientes, a plazos justos, a falta de instrucciones concretas, a tarifas exiguas… pero yo diría que el principal problema que se puede encontrar un traductor es, por la enorme variedad de ellos que hay, los formatos en los que nos llegan los materiales para traducir: cuando se está pensando en documentación, se puede pensar en el típico formato de Word, por decir el más conocido, pero luego tenemos HTML, SGML, XLIFF y una lista de siglas casi inacabable. Entonces, lo que se intenta cubrir en estos posgrados es el mayor número de formatos estándar posible, puesto que, una vez aprendida una serie de ellos, los demás son variaciones de esos formatos iniciales.

Otro aspecto que se intenta cubrir en estos posgrados es la creación de macros, que son miniprocedimientos aplicables a un programa específico que permiten mejorar la productividad del traductor en algunas tareas; por ejemplo, adaptar una herramienta estándar a tus necesidades con esas macros.

¿Qué es lo mejor de ser traductor?

La capacidad para hacer posible que otros lleguen a una serie de contenidos gracias a la mediación lingüística y cultural de los traductores. Hay que tener en cuenta que el 90 % de la información de todo tipo que nos llega en nuestra vida procede de traducciones.



¿Por qué recomendarías realizar un posgrado en el sector de la traducción?

Porque el grado no tiene créditos suficientes para poder llegar a la infinidad de posibilidades que se pueden ofrecer en el terreno profesional. En primer lugar, se trata de una cuestión de tiempo, y, en segundo lugar, una cuestión de especialización: completar lo que ha adquirido el alumno y especializarse realmente en lo que va a exigir el sector.

¿Una persona que realiza un posgrado tiene más facilidades para encontrar un trabajo en el sector de la traducción?

Sin duda. No obstante, tiene que demostrar que ha adquirido correctamente esos conocimientos. De hecho, en algunos puestos de selección de mi empresa, pensamos preferiblemente en estudiantes de posgrado porque están más rodados, pueden tener ya cierta experiencia y, además, demuestran un interés en ahondar en sus conocimientos profesionales.

Algún consejo para aquellos estudiantes que estén finalizando sus estudios de traducción…

Que estén muy pendientes de lo que es el mercado laboral, que se muevan, que sepan qué se exige para poder orientar mejor sus inquietudes a las distintas ofertas formativas que va a haber en infinidad de universidades. Es un espectro muy amplio, pero hay que asegurarse la eficacia formativa.

¿Qué exige el sector ahora mismo?

Adaptabilidad, conocimiento de gestión de proyectos, versatilidad y, sobre todo, conocimiento tecnológico, porque los conocimientos lingüísticos y traductológicos se dan por asumidos. Mucha gente lo desconoce, pero hay una tecnología aplicada a este sector, específica de él, que permite unas posibilidades que hace unos 10 años eran impensables. Es el caso de las memorias de traducción que permiten reutilizar texto ya existente o de los avances en traducción automática aplicada solo a determinados campos como ayuda a la traducción.

Hay que recalcar que un traductor humano nunca va a poder ser sustituido, por lo menos con la tecnología actual y la que se supone que va a haber dentro de muchos años, por una traducción automática, pero ese traductor sí puede aprovechar los avances de la traducción automática y otros avances tecnológicos para mejorar su productividad y su manera de trabajar, siempre desde el sentido común...

TRADUCCIÓN: ¿UN GASTO INÚTIL?


Entrevista con Juan Julián León Ibáñez Director Ejecutivo de SeproTec Multilingual Solutions

"Muchas empresas buscan ahora una salida en el mercado exterior y ahí es donde más
podemos ayudarles"
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-¿Cuántos negocios llegan a romperse o a no desarrollarse adecuadamente por la barrera del idioma?
Sabemos que el inglés es el idioma más empleado en el mundo de los negocios y que más de la mitad de los españoles, en concreto un 70%, no son capaces de comunicarse con fluidez en este idioma. Por ello, y dado que en gran medida muchos de los clientes o proveedores de nuestros clientes se encuentran fuera de España y no tienen conocimiento de español, nos solicitan traducción de textos o intérpretes para el desarrollo de reuniones, visitas, etc.
Pero no solo es una cuestión de conocimiento de idiomas sino también de la optimización del tiempo. Quiero decir, que una gran parte de nuestros clientes nos envían diferentes volúmenes de traducción para poder dedicarse 100% a su modelo de negocio, sin tener que preocuparse de dedicar sus recursos humanos para este tipo de trabajos. Prefieren confiar en profesionales que no sólo le ahorrarán costes sino que además, le brindarán esa imagen de profesionalidad y excelencia.
-¿Las empresas siguen viendo la traducción como un gasto 'inútil' en lugar de cómo una inversión?
Ese concepto está cambiando mucho en estos últimos años. Igual que muchas empresas invierten una cantidad importante de sus presupuestos en gabinetes de comunicación que le ayuden a generar una imagen de marca positiva a través de los mensajes a sus diferentes públicos, también son conscientes de que una traducción profesional repercute directamente en una imagen de calidad. ¿De qué sirve invertir en redactar el mensaje más oportuno en un idioma, si por culpa de una mala traducción va a causar una imagen nefasta fuera de nuestras fronteras? No es lo mismo tener ciertos conocimientos de un idioma que saber traducir y esto es algo de lo que el cliente cada vez es más consciente.
Por otra parte, muchos de nuestros clientes son exportadores o buscan abrir mercado fuera de nuestras fronteras. Por ello, no solo necesitan un servicio de traducción sino un servicio global de internacionalización. No solo traducimos su documentación sino que adaptamos sus mensajes al país de destino. Es muy importante esta puntualización, ya que no todos los mercados son iguales y el factor cultural en muchos casos es definitivo. Por eso trabajamos con profesionales nativos que se dedican exclusivamente a adaptar los textos y mensajes a una cultura distinta. Estos procesos de internacionalización cada vez son más valorados por el cliente y han ayudado a muchas empresas a instalarse adecuadamente en diferentes países.
 
-¿La crisis económica global... ha perjudicado todavía más a las empresas que ofrecen servicios de traducción?
En general creo que la crisis está perjudicando a prácticamente todos los sectores, no obstante, no ha perjudicado de manera especial al sector de la traducción. Creo que por el contrario, muchas empresas buscan una salida en el mercado exterior y ahí es donde más podemos ayudarles, tanto por el nivel y el perfil de nuestros profesionales como por nuestra experiencia, con más de 20 años trabajando en proyectos de traducción, interpretación e internacionalización.
En SeproTec hemos intentado adaptarnos a la demanda del mercado y es precisamente por ello por lo que hemos lanzado un nuevo y pionero servicio de traducción telefónica que permite de una forma inmediata conectar a un intérprete de cualquier idioma en cualquiera de nuestras llamadas sin necesidad de que el intérprete necesite presentarse personalmente. Esto es una revolución en cuanto a inmediatez, ya que permite a nuestros clientes resolver llamadas o reuniones al instante, precio -por minuto y más económica que la interpretación presencial- y flexibilidad, las 24 horas los 365 días del año.
 
-SeproTec lleva años colaborando con el sector público prestando servicios lingüísticos. ¿En qué consiste esta colaboración?
SeproTec mantiene una colaboración profesional con un gran número de organismos públicos tanto para servicios de traducción como de interpretación. En España trabajamos con muchos Ministerios, así como otros organismos asociados y fuera de España trabajamos para las grandes instituciones internacionales. No obstante, SeproTec cuenta con una cartera de más de 1.500 clientes privados divididos entre pequeñas, medianas y grandes empresas con vocación internacional.

-¿Qué sectores exigen una traducción más brillante y eficaz?
Siempre hemos defendido una filosofía: Todo el equipo de SeproTec está sumergido en una búsqueda continua de la excelencia. Eso significa que todo el equipo persigue unos objetivos comunes, y que se sienten implicados en el proyecto de la empresa, independientemente del sector en el que estén especializados. Siempre he dicho que esta implicación y trabajo en equipo es la clave del éxito de SeproTec. Por lo tanto, no creo que existan sectores en los que se necesita una traducción más brillante o eficaz e intentamos que todas nuestras traducciones se correspondan con ese sello de identidad: La calidad, independientemente del sector en el que estemos trabajando.
Seprotec_personal

HABLA EL TRADUCTOR DEL NOBEL TOMAS TRANSTORMER

TRIBUNA: ROBERTO MASCARÓ
Grandes cosas con palabras pequeñas
La figura del Nobel Tomas Transtörmer, vista por uno de sus principales traductores al castellano

ROBERTO MASCARÓ 06/10/2011

Después de pacientes años de espera para todos los que lo rodeamos, Tomas recibe el Nobel. Para mí ha sido una gran alegría, acompañada por un sentimiento de justicia, ya que mi intuición me ha dicho siempre que Tranströmer expresa grandes cosas con palabras pequeñas.
El poeta sueco Tomas Tranströmer, premio Nobel de Literatura
A la vez topo y águila
Tranströmer: "Un poema no es otra cosa que un sueño en la vigilia"
Palabras bellas como medusas en el agua
El mundo y yo
Siempre me ha asombrado la serenidad y libertad con que critica a su propio país
Desde que Tomas sufriese un ataque cerebral, su comunicación con el mundo se realiza gracias a la única persona que lo entiende, su esposa Mónica. Hasta ha sido posible entrevistarlo detalladamente, y siempre ha respondido a las preguntas que le ha interesado responder. Y también ha estado activo en el arte, a través de los conciertos de piano de obras para la mano izquierda que Tomas ha seguido brindando, con su constante buen humor y su tranquilidad asombrosa. Creo que hoy, cuando recibe el Nobel (seguramente con su risa cascada e infantil) hay que hacer justicia también a Mónica, que ha sido su mágica intérprete durante estos años. Sin ella, no hubiésemos sabido casi nada de lo que pasa en la mente misteriosamente "bloqueada" del poeta...
Cuando los conocí, Mónica trabajaba como enfermera en un centro de refugiados de Suecia. Allí, los Tranströmer conocieron a familias uruguayas y chilenas que llegaban en los años 70 para rehabilitarse de las torturas recibidas en sus propios países. Hablábamos a menudo de Uruguay. Ellos siempre se asombraban mucho de que en un país de tradición democrática gobernasen los militares, unidos a los civiles arribistas y despóticos, con crueldad extrema, con las consecuencias físicas y psíquicas que Mónica se ocupaba en mitigar en su trabajo cotidiano. Ambos se asombraban de que los militares, con la excusa de combatir el terrorismo, tuviesen a la población secuestrada y sometida al terrorismo de estado durante tantos años. Entendían, a la vez, que los militares se mantuviesen en el poder solamente con la ayuda de ese terror que ejercían, sin el más mínimo apoyo popular.
He sido amigo personal de los Tranströmer durante algunos años. Tomé contacto con Tomas al año de haber llegado a Suecia. Hace más de treinta años lo llamé una noche por teléfono, sin conocerlo, para contarle que había traducido un poema suyo y que deseaba enviarle una copia. Yo era un poeta incipiente y extranjero y no había practicado lo que yo llamo el arte de la traducción. Él no conocía el castellano, ni la poesía hispanoamericana (fuera de las obras de García Lorca, Vallejo, Borges, Neruda y García Márquez) pero su respuesta fue amistosa y natural: me expresó gratitud por el interés manifestado por su poema. Yo tenía la impresión de que sus poemas se prestaban para versiones que realmente fuesen reescrituras y no simples transcripciones Esta era para mí una manera fascinante de emprender mi viaje hacia el corazón del idioma sueco; viaje que, hoy en día, está aún muy lejos de haber terminado. Unos días después de mi llamada llegó Tomas a mi casa, en el barrio obrero-estudiantil de Estocolmo, Södermalm. A pocas cuadras estaba ubicada la Editorial Nordan, creada por uruguayos, que presentó en los años 80, entre otras cosas, una novela de Juan Carlos Onetti en sueco; y más allá, el boliche uruguayo Cono Sur, donde cantaron por aquellos años, entre muchos otros músicos sudamericanos, Los Olimareños y Susana Rinaldi. Nosotros, un grupo de refugiados, lanzábamos la revista Saltomortal. Tomas me contó que Södermalm era su barrio de infancia; de niño, había estado jugando en las calles cercanas a mi departamento de Bondegatan: es decir, en mi barrio de adopción. Me pareció una coincidencia bastante asombrosa; especialmente porque yo ambicionaba transformarme en su álter ego en castellano. Le hizo mucha gracia que yo viviese sin agua caliente ni lavadero en mi anticuado departamento (yo me bañaba en una enorme olla que calentaba en el gas de la cocina) en el país del confort. Lo convidé a comer asado hecho en la estufa a leña de cerámica, que era a la vez mi calefacción: mi kakelugn. Así, Tomas tuvo la oportunidad de presenciar otra vez un modo de vida que en los años 40 era seguramente muy extendido y normal, y de esa manera realizó una especie de visita al museo de su propia vida. Nuestra relación siguió con visitas mutuas esporádicas, noches de grillos y vino tinto en los jardines estivales de Suecia, noches en las que no hablábamos de nada especial, pero compartíamos todo. Todo ello resultó en que, con el tiempo, me transformase en su amigo y traductor al castellano.
Extremadamente sencillo, de pocas palabras, de risa fácil, conocedor de la vida y de muchas regiones del mundo, respetuoso de todas las culturas y posturas. Ha ejercido la poesía con orgullo pero sin ostentación alguna, sin complejos ni culpas y también sin exigir privilegios por haber sido uno de los poetas más nombrados y traducidos del planeta. Siempre me ha asombrado la serenidad y libertad con que critica a su propio país, siendo a la vez un sueco tan integrado, tan favorecido por su prestigio, tan normal. Sobre todo ha criticado la destrucción de la sociedad sueca humanista en la que él se formó a favor de una vaciedad funcionalista que detesta. Un día, mostrándome una zona de depósitos y fábricas, me contó que allí había estado la ciudad vieja de Västerås (en una época capital del reino), que habían demolido siguiendo la planificación correspondiente. Cuando le pregunté el sentido de la tropelía urbanística, me respondió: "Lo hicieron para eliminar todo signo de humanidad". Me llamaron la atención las palabras, pronunciadas con su inalterable buen humor, sin amargura, pero llenas de una crítica implacable y exentas de odio.
Al mismo tiempo, yo he sentido en él siempre al místico sin dios a la vista y al misionero (aunque jamás me habló de su trabajo en las cárceles y en los hospicios) que también aparece con nitidez y altura incomparables en sus poemas. Y habló siempre de su poesía sin citar escuelas ni fórmulas (salvo los maestros griegos) con una llaneza digna de artesano fino.
Tomas me confesó, apenas nos conocimos, que su gran capricho era conocer Montevideo, la ciudad donde había nacido Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont. A mí me hubiese gustado y me sigue gustando que pueda algún día ver jugar a Peñarol, que es poesía en movimiento...
Y, para mérito de mi ciudad natal, Montevideo, hoy ya hace tiempo liberada del oprobio dictatorial, se publicaron allí sus Haikus y otros poemas en 2003, aún antes de que se publicasen en su lengua original en Suecia.
Toda traducción implica cierta degradación del texto original; especialmente cuando se trata de poesía, esa modalidad tan concentrada y a la vez abierta del lenguaje.
Traducir es en mayor o menor medida recrear, vestir los significados con nueva ropa ­-con la ropa de la lengua a la que se vierte el texto- y ello implica desnudar o desmontar y por cierto en ocasiones violar (omitiendo o agregando) el original. Tal vez se pueda describir el proceso de este modo: se somete al texto y su sentido esencial a sutiles pruebas y confrontaciones, hasta que los significados se hacen flexibles, manipulables, transportables, por así decirlo. Pero, no existe una poesía que se pueda reducir a significados, a ideas, a abstracciones. Toda poesía se funda en el lenguaje. Y, más allá: todo poema está escrito en una lengua específica. Por esto, una vez conocido e interpretado el original, después de leer varias veces el texto sueco, comienza el proceso de exploración o viaje al "centro mismo" del poema, eso que queda (o no queda) en el lector después de la lectura. Solo al final de este proceso sabemos si este puede llegar a existir en otra lengua. A esta altura, las preguntas que suele hacerse el traductor son: "¿Es comprensible el poema (su tema, sus motivos, sus imágenes) para el lector? ¿Se mantiene el sentido? ¿Es posible elaborar un ritmo que al menos recuerde el ritmo del original? ¿Hay aspectos que se verán favorecidos por la otra lengua?". Recién después de responder a estas y a muchas otras preguntas llega el momento de volver a escribir, transcrear o travestir el poema al castellano, creando así un texto nuevo, que no sustituye al original, pero puede guiarnos hacia él, hacia su sentido esencial. Como dice Walter Benjamin, hay que dejar que la fuerza del idioma original penetre la lengua de recepción, yo agregaría con cierta crudeza.
Mis versiones no pretenden ser más que eso: versiones, posibilidades, equivalencias, aproximaciones, recreaciones, reescrituras, travestidos.
Todo esto he tratado de expresar con este trabajo de largos años, y espero que sea un placer para el público hispanohablante encontrarse con este gran poeta, un justo premio Nobel. Siempre he afirmado que mis traducciones son como obras propias, y así lo siento. Es una manera de ser poeta por partida doble, de agrandar los horizontes de la poesía, que no tiene dueño.
Y last but not least, España tiene que agradecer a Diego Moreno, de Ediciones Nórdicas, por su intuición de editor, que ha publicado recientemente estos dos magníficos volúmenes, que reúnen los poemas completos del poeta.
Roberto Mascaró es traductor de Tomas Tranströmer.