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lunes, 10 de octubre de 2011

A UN MES DE SU MUERTE.


Eugenio Nida, padre de las traducciones modernas

septiembre 30, 2011
El 25 de agosto pasado falleció Eugenio Nida, destacado lingüista creador de la teoría de la “equivalencia dinámica o funcional”, en la que intervienen conceptos lingüísticos, estudios culturales, ciencias de la comunicación y psicología, con el fin de obtener una traducción clara y entendible al tiempo que precisa. Influenció el campo de la traducción moderna marcando las pautas de esta disciplina, así como el de la traducción de la Biblia que evoluciona extraordinariamente a mediados del siglo pasado. Este método fue usado, junto al formal, en la traducción de La Palabra, el mensaje de Dios para mí, entre otras versiones promovidas por las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU).
«Nida aplicó este principio no sólo a la traducción a nuevas lenguas sino también a nuevas traducciones en lenguas como el inglés o el castellano. Así surgió la versión de la Biblia que en castellano conocemos como Dios Habla Hoy o Versión Popular. Del trabajo de Nida también se ha beneficiado la reciente traducción “La Palabra, El mensaje de Dios para mí”. Por ejemplo, en la versión Reina Valera la traducción literal de Lucas 24.13 dice “Y he aquí dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén”. La versión “La Palabra, El mensaje de Dios para mí” usando la equivalencia dinámica dice: “Ese mismo día, dos de los discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús, distante unos once kilómetros de Jerusalén.”» explicó Samuel Escobar, presidente honorario de las SBU.
«De Nida se puede decir que de tanto traducir la Biblia se volvió uno de los mayores expertos mundiales en el arte y la ciencia de la traducción en general, cuyo nombre se asocia a tratados científicos como Teoría y práctica de la traducción que escribió con Charles R. Taber (Madrid: Editorial Cristiandad, 1986), a gran cantidad de Manuales para traductores de la Biblia y a nuevas ediciones de los textos griego y hebreo de la Biblia» expresó Escobar en una extensa nota aparecida en la publicación Protestante Digital.
Nida había relatado sus experiencias en el trabajo de traducción bíblica en su nota autobiográfica denominada Mi peregrinaje en la misión. Allí expresó que había sido «un privilegio darse cuenta que el mensaje de las Sagradas Escrituras es, ciertamente, el mensaje más importante y significativo para el día de hoy. Ver como una traducción clara e inteligible de la Biblia tenía un efecto transformador sobre un hippie psicológicamente perturbado, sobre un intelectual orgulloso y sobre una comunidad indígena oprimida y deprimida en los Andes, me hizo percibir que no hay sustituto real para estas buenas noticias.»
Una lección que Nida trató de comunicar en sus libros puede resumirse en las palabras de Samuel Escobar que dice: «Otro descubrimiento en este peregrinaje personal en las misiones ha sido el darme cuenta que lo que realmente cuenta no es lo que hacemos ‘por’ las personas sino lo que hacemos ‘con’ las personas… La gente local puede siempre hacer más de lo que pensamos nosotros los que venimos de fuera.»

Además Escobar preguntó: «¿Es posible que nuestra falla más crucial en el estudio de las misiones sea la tendencia a pasar por alto la dimensión espiritual? Con demasiada frecuencia nos concentramos en organizaciones, tácticas, estructuras y programas; y muy rara vez hablamos de devoción personal, vida desinteresada, apertura espiritual y conducta santa». 
http://noti-prensa.com/?p=2133
FUENTE

NOS DEJÓ EUGENE NIDA


Fallece Eugene Nida, padre de la traducción dinámica de la Biblia

Bruselas (cristianos.com) Posiblemente el nombre de Nida no es familiar para muchos cristianos, pero sus ideas tuvieron una influencia enorme en la traducción moderna de la Biblia. Sus ideas y su obra en el campo de la traducción bíblica han tenido una influencia duradera en muchas de las Biblias que tenemos disponibles hoy día y en la forma en que los estudiosos actualmente abordan la tarea de traducir las Escrituras.
El reverendo Eugene Nida, lingüista, ministro bautista y erudito bíblico que hizo el libro más popular del mundo, aún más ampliamente disponible, ayudando a traducir la Biblia en 200 idiomas, murió el 25 de agosto en un hospital de Bruselas. Tenía 96 años.
La más importante contribución del Rev. Nida en la traducción de la Biblia fue el concepto de “equivalencia funcional”, conocida también como traducción dinámica. En lugar de utilizar la traducción literal, su idea era incorporar la cultura nativa y las expresiones idiomáticas en la historia de la Biblia.
El Sistema Nida ha permitido a los traductores reorganizar oraciones en la Biblia para expresar más claramente su significado y la intención en el idioma nativo. El objetivo impulsor detrás de su filosofía es hacer que el significado de cada pasaje de la Escritura esté clara y accesible a los lectores modernos.
A lo largo de sus viajes como consultor, el Dr. Nida instó a los traductores para aprender la cultura y la lengua del pueblo al que servían. También le preocupaba que entendieran la cultura de la Biblia para poder traducir el significado del texto de una cultura a otra, en lugar de intentar una traducción literal, palabra por palabra.
Nida, quien hablaba por lo menos ocho idiomas, viajó a más de 85 países para reclutar a los hablantes nativos para ayudar con las traducciones de la Biblia.
Era especialmente famoso por la aplicación del concepto de dominio semántico de la traducción de la Biblia. Él creía que los traductores pueden llegar al significado más exacto de una palabra griega en particular, en primer lugar examinando todos los demás usos de la palabra en las Escrituras y luego determinando el significado que mejor se adapte en un versículo específico.
Un proyecto que comenzó en 1978 para traducir la Biblia en inuktitut, la lengua de los Inuit, que viven en el Ártico, tardó 24 años en completarse. La tarea requirió mucho tiempo porque la Biblia – cuya historia se desarrolla entre las palmeras y los desiertos de arena, e incluye camellos y asnos – tenía que tener sentido para los Inuit, que viven alrededor de grandes extensiones de nieve y el hielo y están más familiarizados con las focas y las morsas.
“No se puede traducir sin contexto cultural”, explicaba el Rev. Nida. No importa en qué idioma se lea la Biblia, Rev. Nida, decía, el objetivo era “para leerlo, entenderlo y ser transformados por su mensaje.”
Eugene Nida Albert nació 11 de noviembre 1914, en Oklahoma City.
Se graduó en 1936 con honores de la Universidad de California en Los Angeles, donde estudió griego y latín. Obtuvo una maestría en griego del Nuevo Testamento en 1939 de la Universidad del Sur de California.
Fue ordenado como pastor bautista en 1943, el mismo año obtuvo un doctorado en lingüística por la Universidad de Michigan.
Su esposa de 49 años, Althea Sprague Nida, murió en 1993. Le sobreviven su segunda esposa, Elena Fernández-Miranda, traductor e intérprete, de Bruselas.
El Rev. Nida se unió a la American Bible Society en 1943 y se convirtió en jefe del programa de traducción. Durante la visita a las tribus y los pueblos indígenas de todo el mundo, desarrolló un sistema para entender su idioma.
Señalaba a un objeto en el suelo y pedía a la gente que le dijeran cómo lo llamaban. De esta manera, Nida le dijo al New York Times en 1955, que la palabra no era una traducción literal, sino un reflejo de su cultura.
Nida compilaba un vocabulario y desarrollaba su comprensión de la lengua y la cultura en sus traducciones. En una ocasión explicó que la frase “Estoy triste” tiene una serie de traducciones diferentes en África, “el ojo es negro”, “mi corazón está podrido”, y “mi estómago es muy pesado.”
“No hay tal cosa como una traducción definitiva, puesto que hay constantes avances en los estudios bíblicos, así como los cambios en todas las lenguas vivas”, dijo una vez. “Ninguna traducción importante debe durar más de 50 años.”
Se retiró de la Sociedad Bíblica Americana en la década de 1990 pero se mantuvo involucrado a través de su instituto afiliado de estudios bíblicos en su honor (Instituto Nida).
El Rev. Nida escribió más de 40 libros sobre las lenguas, las traducciones y la erudición bíblica.
Fuente: Washington Post / Bible Gateway

viernes, 15 de julio de 2011

Cultura a tiros

12 Julio 11 - - P. Alberto CRUZ SÁNCHEZ
Roma, 17 de octubre de 1972. El poeta palestino Wael Zwaiter es asesinado en el portal de su casa por miembros del servicio secreto israelí. Le dispararon doce balas a bocajarro. Una de ellas impactó en un ejemplar de «Las mil y una noches» que llevaba en el bolsillo. Estaba trabajando en la primera traducción al italiano desde el original árabe de este mítico texto. Murió por error. Le confundieron con uno de los integrantes del grupo Septiembre Negro, que, en las Olimpiadas de Múnich de 1972, acabó con la vida de 11 atletas israelíes.
Guatemala, 9 de julio de 2011. El cantautor argentino Facundo Cabral es asesinado a tiros en el Bulevar Liberación cuando se dirigía al aeropuerto tras ofrecer dos conciertos. Murió por error. Quienes lo acribillaron tenían por objetivo a su acompañante, el empresario Henry Fariña, quien, aunque grave, ha salvado la vida.
Ambos incidentes, separados por cuatro décadas, están protagonizados por personas que no se conocían entre sí, que vivían realidades diferentes, pero que compartían una idéntica aspiración: trabajar desde la cultura por una sociedad un poco más justa. Y murieron por error. No se puede decir que se interpusieran fatalmente en el camino de las balas: sería una ingenuidad por nuestra parte. La barbarie siempre mata por equivocación. Ninguna de sus balas es acertada: no hay muerte violenta que sea exacta, precisa en su sentido. Aunque –hay que reconocerlo– existe algo fatal en la cultura que la lleva a constituirse en el lugar común de tantos errores del hombre. Y no pretendo insinuar que la muerte de un miembro de la cultura resulte más execrable que la de cualquier individuo. Sería miserable establecer algún tipo de jerarquía en este sentido. Lo que digo, lo que me revienta, es que una persona que «sólo» ha dado a los demás palabras reciba a cambio balazos. Es un error, pero maldita la gracia. La realidad siempre se equivoca en el cuerpo de los inocentes.
FUENTE: LA RAZÓN.es  http://www.larazon.es/noticia/6834-cultura-a-tiros